Residuos forestales y gallinaza serán la energía que ilumine el futuro del país

Durante el último fenómeno de El Niño en 2016, el aporte de la cogeneración eléctrica a base de biomasa de caña y otros residuos vegetales —desde los ingenios azucareros del Valle del Cauca— contribuyó a aliviar la crisis energética, ya que los embalses de las hidroeléctricas estaban casi secos por el verano.


 

Tal fue el impacto de esa temporada de sequía que el Gobierno debió implementar con urgencia una campaña de ahorro en hogares, empresas y comerciantes, que se midió diariamente.

Y allí el aporte de los ingenios fue clave y así lo reconoció esta semana en Cali la propia presidente de Acolgen, el gremio de las grandes empresas generadoras, Ángela Montoya, tras señalar que esa “cogeneración ayudó mucho y es algo que los colombianos no lo sabían”.

Pese a ello, los 270 megavatios entregados desde las calderas de los complejos azucareros todavía son pocos, ya que la capacidad instalada en el país es hoy de 16.590 megavatios, de los cuales el 70% corresponde a fuentes hidroeléctricas y el resto a térmicas y otras energías no convencionales, cuya participación es hoy del 1% dentro del sistema.

Aún así, la bioenergía está dando nuevos pasos para convertirse en una alternativa para enfrentar el cambio climático como combustible ecológico a partir de biomasa de caña, residuos forestales y últimamente con desechos de aves o gallinaza.

No es lejano que antes de una década gran parte de hogares reciban buena parte de la electricidad generada desde esas fuentes biológicas complementadas por la energía solar y eólica.

Un nuevo negocio

La bioenergía se ha convertido en los últimos años en un nuevo foco de negocios por parte de compañías avícolas y porcicultoras, entre otras.
Por ejemplo, Incubadora Santander destinó hace poco US$4,5 millones al montaje de uno de cinco reactores que generará energía a base de gallinaza, siendo el primero de su tipo en el país. Los complejos estarán ubicados en el norte del Cauca.

“Fue una apuesta con la cual esperamos darle un valor agregado a nuestra actividad y un aporte a la meta del Gobierno de aumentar en 6,5% la cuota de energías renovables hacia el año 2020”, señala Juan Felipe Montoya, presidente de dicha empresa.

Pero las apuestas no terminan ahí. Otras empresas como avícola Santa Rita y Bucanero en el Valle ya adelantan ensayos para el montaje de biodigestores similares para procesar desechos de aves para cogenerar energía, autoabastecer sus propias plantas y vender excedentes.

“Se trata de proyectos costosos, pero son una oportunidad que no se debe dejar pasar porque allí está el futuro energético del país”, recalca Esteban Piedrahita, presidente de la Cámara de Comercio de Cali.

En ello coincide María Victoria Vásquez Valencia, directora de la Comisión Regional de Competitividad, al señalar que la cogeneración a partir de biomasa dejó recursos por US$2,9 millones en el último año al departamento.


Avances y faltantes

Bioenergía

Hoy, según Nicolás Gil, director del programa de fábrica de Cenicaña, una tonelada de residuos agrícolas (entre ellas bagazo) sustituye 4 toneladas de carbón, lo cual es una demostración del beneficio ecológico de esta tecnología para generar electricidad.

Como complemento a esta incursión en las energías renovables, Gases de Occidente, GDO, planea impulsar proyectos para la producción de biometano, un gas similar al gas natural que surge del procesamiento de biomasa, residuos orgánicos y otros desechos.

“Nos hemos vinculado al cluster de bioenergía para que hacia el futuro podamos inyectar el biometano en las tuberías y llevarlo a los consumidores”, anota el gerente de la firma, Arturo Gutiérrez de Piñeres.

Y ese marco GDO también proyecta participar en otras alternativas como la energía fotovoltaica o solar.

Aunque el Gobierno expidió la Ley 1715 para promover las energías no convencionales en el país, todavía faltan algunos reglamentos para otorgarle reglas más claras a los inversionistas en este tipo de proyectos.

Al respecto, la presidente de Acolgen, Ángela Montoya, destaca que ya hay avances regulatorios, tras considerar que “la bioenergía debe figurar dentro un mercado en competencia junto a las otras tecnologías para llegar los usuarios con mejores tarifas”.

Siendo así, el futuro es promisorio, pues la bioenergía sería una solución en épocas de verano cuando El Niño amenaza siempre a la red eléctrica del país.


El Valle es el líder

El cluster de la bioenergía del Valle del Cauca es el más activo de Colombia. De hecho, representó el el 98,6% de toda la cogeneración del país en 2016.

Hoy, esa cogeneración eléctrica desde los 15 ingenios (a base de biomasa de caña) es suficiente para atender el equivalente a una población como Cartagena de un millón de personas. Y con sus excedentes de 94 megavatios se puede abastecer una ciudad como Pereira, dice Johan Martínez, director de energías renovables y nuevos negocios de Asocaña.

Hoy, ese cluster lo conforman unas 2.891 empresas cuyas ventas suman $5,3 billones.

Además, de la cogeneración, la otra apuesta es la fabricación de etanol. En 2016 fueron 434 millones de litros que se vendieron para mezclarlo con las gasolinas en un 8%.

Desde ya el Valle trabaja en el lanzamiento de una segunda generación a base de celulosa , la molécula orgánica más abundante de la biomasa terrestre.


fuente: http://www.elpais.com.co/economia 

 

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